Rafael Pérez Gay comparte algunos capítulos de su libro “El cerebro de mi hermano”

Notablemente conmovido, pero con entereza y valentía, el escritor Rafael Pérez Gay compartió -con una pequeño grupo de lectores- algunos capítulos de su libro “El cerebro de mi hermano”, en el que rememora la enfermedad, el desgaste y el camino que enfrentó José María Pérez Gay, quien falleció este año.
Para Rafael, se trata de un informe negro, en el que entrelaza recuerdos de su niñez, emociones y frustraciones ante la pérdida de quien fue un destacado escritor, traductor, académico y diplomático.
Las primeras visitas al doctor y los momentos de felicidad y tristeza que compartió durante los últimos días de vida de su hermano son, entre otras, las vivencias que narra Rafael en esta obra; “un testimonio con el que cualquier lector podría identificarse”, consideró el autor.
“Mientras veo las múltiples resonancias y tomografías me preguntó en qué parte de esas luces y sombras del cerebro de mi hermano está ´Piedra de Sol´, de Octavio Paz; poema que, en su mayor parte, él podía recitar de memoria.
“Dónde quedó García Lorca, a quien citaba a la menor provocación. En qué parte de su memoria está mi madre, es decir, el recuerdo de mamá, dónde el de mi padre. Todo se ha perdido así de un plomazo, empezamos a ser nada, nadie, nunca”, citó el escritor, al dar lectura a una parte del primer capítulo de su libro.
Ante los pocos, pero interesados asistentes, entre ellos, el narrador Juan Villoro, Pérez Gay confesó que al iniciar esta obra pensó que escribir esas palabras no sería sencillo para él ni para su hermano, si estuviera vivo.
No obstante, recordó que en algún momento Villoro le dijo que el poeta chileno Roberto Bolaño decía que un escritor tiene que ser valiente, “no como los toreros, pero sí un poco como ellos, es decir, hay que salir y decir cosas, y no podemos ser absolutamente autocomplacientes, tenemos que pensar que debemos narrar las cosas”, acotó.
En “El cerebro de mi hermano” Rafael da cuenta, también, de los últimos momentos de alegría junto al autor de “Tu nombre en el silencio”, como las clases de natación que tomaban los jueves y los lunes.
“Fue uno de los momentos -que yo recuerdo dentro de su enfermedad- más felices, porque dentro del agua no hay peso, no hay gravedad y el sentida que podía caminar y ser el mismo”, expresó.
Aunque no lo dice abiertamente, en esta obra, en la que plasmó sus sentimientos más profundos, Rafael rinde homenaje a la vida, ingenio y obra de su amigo y hermano: José María Pérez Gay.

Sábado, 7 de diciembre de 2013 13:02 - 653679   ( Cultura - Destacadas - )