Por lo menos siete muertos, cinco de ellos en Nueva York, 23 estados en estado de emergencia y más de 15 mil vuelos cancelados deja la violenta ola de frío en Estados Unidos, donde en algunos áreas alcanzan los -30 grados Celsius.
La tormenta, afecta a más de 185 millones de personas y representa la primera verdadera prueba para el gobierno del presidente, Donald Trump, tras los drásticos recortes a la Protección Civil federal para contener el gasto público.
Además de los aeropuertos, la tormenta también paralizó el transporte y la educación; las escuelas permanecen cerradas o continúan la enseñanza en línea en Nueva York, Boston, Filadelfia, Houston, Atlanta y Dallas.



