Los ataques atribuidos a Irán contra bases y sedes diplomáticas de Estados Unidos en Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos intensificaron la crisis en el Golfo Pérsico.
Drones impactaron la embajada estadounidense en Riad y la base Arifjan en Kuwait, mientras Qatar interceptó misiles balísticos tras explosiones en Doha.
La Guardia Revolucionaria iraní reivindicó algunas acciones, aunque Teherán aseguró no tener hostilidad contra los países del Golfo.
Donald Trump advirtió que habrá represalias “pronto” y no descartó una ofensiva prolongada.
En Europa, Keir Starmer autorizó el uso de bases británicas por fuerzas estadounidenses, mientras Francia endureció su postura.
El conflicto ya afecta infraestructura energética y eleva el riesgo de una confrontación regional más amplia.




