El peso mexicano cerró la jornada en 18.11 unidades por dólar, con una depreciación de uno por ciento, en medio de un entorno de volatilidad internacional.
El repunte en los precios del petróleo, así como tensiones geopolíticas en Medio Oriente, presionaron a los mercados emergentes.
Analistas señalan que el alza petrolera incrementa riesgos inflacionarios en un contexto de incertidumbre global.


