La próxima visita del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, coloca al Estado mexicano ante la presión internacional de reconocer la magnitud de la crisis de desaparición de personas, marcada por el aumento sostenido de casos, más de 70 mil cuerpos sin identificar y una impunidad prácticamente absoluta, advirtió el jurista Santiago Corcuera.
Sostuvo que la visita abre una “ventana clave” para que el gobierno mexicano deje de minimizar el problema y se acerque a los mecanismos internacionales que han ofrecido colaboración.
Subrayó que el reto no es únicamente dimensionar la crisis, sino aceptar la “mano tendida” del Comité para atenderla progresivamente, en un contexto donde las desapariciones siguen en aumento y las instituciones no han dado resultados efectivos en búsqueda e identificación.



