El pleno del Senado aprobó una reforma a la Ley de Vivienda, la cual es reglamentaria a los cambios constitucionales del 2024, que prevé emplear recursos de los fondos de los trabajadores para la construcción de “vivienda adecuada”, la cual inclusive podrá acceder población que no haya cotizado en el Infonavit y Fovissste.
La reforma presidencial fue calificada por la oposición como un nuevo “huachicol de vivienda”, que permitirá al gobierno federal a través de empresas filiales comprar terrenos, construir y remodelar viviendas para su venta o renta.
La reforma establece que se permitirán las inversiones y aportaciones que hagan las dependencias y entidades públicas, como el Infonavit para edificaciones, demoliciones o rehabilitaciones de inmuebles.




