Subir de peso sin explicación. Sentirse agotado aun después de dormir. Perder cabello. Tener la piel reseca. Padecer ansiedad, insomnio o depresión. Muchas personas atribuyen estos síntomas al estrés, a la edad o al ritmo de vida. Pero, en realidad, podrían estar enviando una señal de alerta desde una pequeña glándula ubicada en el cuello: la tiroides. Escucha el trabajo completo. (Por Ricardo Camarena)





