Las inundaciones registradas en la Zona Metropolitana de Guadalajara no obedecen principalmente a lluvias atípicas ni a la acumulación de basura, sino al crecimiento urbano desordenado y a las modificaciones en el uso de suelo que han alterado el ciclo natural del agua, afirma el académico de la Universidad de Guadalajara, Luis Valdivia.
El especialista explicó que la expansión de áreas urbanizadas ha reducido la capacidad de infiltración del agua de lluvia, lo que incrementa los escurrimientos superficiales y favorece inundaciones de mayor magnitud.
“No es la lluvia atípica, tampoco es la basura, la basura puede ser en las primeras inundaciones y en algunos lugares muy específicos. Tiene que ver con el cambio de uso de suelo que altera las condiciones del ciclo del agua. Con el revestimiento de la ciudad y la construcción de calles, casas, centros comerciales, estacionamientos, naves industriales, se transformó radicalmente las condiciones del ciclo del agua. Ahora, en vez de infiltrarse el 60 por ciento, se escurre el 60 por ciento”.
Valdivia señaló que se han documentado más de 600 puntos de inundación en la ciudad, varios de ellos considerados de riesgo para la población.
Propone para mitigar este problema impulsar acciones que favorezcan la infiltración del agua en las zonas altas de las cuencas y reducir los escurrimientos hacia las partes bajas de la metrópoli. (Por Marck Hernández)



