El Vaticano declaró en cisma a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X tras la consagración de cuatro obispos sin autorización del Papa León XIV.
La Santa Sede excomulgó a los nuevos obispos, a los dos prelados que participaron en la ceremonia y a los sacerdotes de la fraternidad, además de advertir que los fieles que se adhieran formalmente al grupo también enfrentarán sanciones canónicas.
El Vaticano calificó las consagraciones como un “acto cismático” y afirmó que la organización rompió deliberadamente la comunión con la Iglesia católica.
La decisión revierte parte del acercamiento impulsado en años recientes y responde al desafío planteado por la fraternidad, fundada en 1970 y opuesta a las reformas del Concilio Vaticano II.


