Viajar en avión se ha vuelto más costoso y complicado a nivel global debido al alza y volatilidad en los precios del petróleo, impulsados por tensiones en Oriente Medio.
Aerolíneas han respondido con recortes de rutas, menor disponibilidad de vuelos y aumentos en tarifas y cargos adicionales, incluidos equipaje y servicios en cabinas premium.
Expertos advierten que el impacto será generalizado, aunque los viajeros de bajo presupuesto resentirán primero los efectos.
Además, la incertidumbre en los costos energéticos dificulta la planeación tanto para empresas como para usuarios.
Incluso cuando bajan los precios del crudo, el ajuste en tarifas puede tardar meses, lo que prolonga el encarecimiento de los boletos y limita la demanda de viajes.


