La Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos realizó diversas modificaciones para autorizar las transferencias de fondos necesarias para que el gobierno de México pueda liquidar y disolver a CIBanco.
En un documento se especifica que, aunque se permiten los movimientos de dinero, el Tesoro impone dos condiciones estrictas para que el cambio sea válido: se trata de la autorización del liquidador y de la legalidad vigente.
Las autoridades estadounidenses señalan que permitir estas transacciones facilitan que México termine de desmantelar la institución sin generar nuevos riesgos para el sistema financiero; no obstante, aclara que CIBanco sigue siendo considerada una institución de “principal preocupación” en materia de lavado de dinero.




