Mientras la atención pública se centró en el brote de sarampión en el país, otra enfermedad aún más agresiva avanzó con una letalidad devastadora en el 2025.
La tosferina fue la causa del fallecimiento de 72 infantes de cero a 12 meses, el doble que en el 2024.
El 90 por ciento de los decesos fueron bebés que no recibieron protección inmunológica en la etapa gestacional, mostrando no solo una falla en la vacunación infantil, sino también en la salud materna.



