La presidenta Claudia Sheinbaum presentó su Plan B de reforma electoral, que plantea reducir el gasto en autoridades electorales, Congresos locales y ayuntamientos, sin modificar el financiamiento público a los partidos.
La iniciativa, presentada tras el rechazo de su propuesta constitucional previa, combina ajustes legales y constitucionales para avanzar en el Senado.
Incluye topes presupuestales a Congresos estatales, reducción de regidurías y límites salariales en organismos como el INE, además de eliminar prestaciones adicionales.
También propone cambios en la revocación de mandato, permitiendo su realización en el tercer o cuarto año de gobierno y la participación activa del Ejecutivo.
Mientras el oficialismo defiende la austeridad, críticos señalan recortes selectivos y advierten riesgos de concentración de poder. Morena prevé aprobarla antes de abril.


