El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que desde el 1 de febrero suspenderá el financiamiento federal a ciudades y estados considerados “santuario”, en un nuevo endurecimiento de su política migratoria.
Durante un discurso en Detroit, acusó a estas jurisdicciones de proteger a delincuentes y generar inseguridad, aunque no detalló qué recursos serán retirados y solo adelantó que el impacto será “significativo”.
El anuncio coincidió con la renuncia de seis fiscales federales en Minneapolis, presuntamente por presiones para investigar penalmente a la viuda de Renee Good, mujer abatida por un agente de ICE.
En medio de la controversia, una encuesta de YouGov y The Economist mostró que 46 por ciento de los estadounidenses apoyan abolir al ICE, superando por primera vez a quienes rechazan su eliminación.





