La Unión Europea acordó nuevas medidas para contener la migración irregular, pese a que las entradas no autorizadas cayeron alrededor de 20 por ciento respecto al año previo.
Los 27 países aprobaron reforzar el control fronterizo y endurecer sanciones contra personas que permanezcan sin permiso en territorio europeo.
Entre las decisiones destaca la creación de “centros de retorno” fuera del bloque para alojar a solicitantes de asilo rechazados, con el objetivo de evitar su permanencia mientras se resuelve su situación y acelerar las expulsiones.
Bruselas defendió la estrategia como necesaria para garantizar orden y seguridad ante la presión migratoria.





