La fiscalía de París realizó un cateo en las oficinas de la red social X, propiedad de Elon Musk, como parte de una investigación preliminar por presuntos delitos que incluyen difusión de pornografía infantil, imágenes manipuladas con contenido sexual y negación de crímenes contra la humanidad.
El caso, abierto por la unidad de ciberdelitos, también indaga la posible manipulación de sistemas automatizados y la responsabilidad de la plataforma en estos hechos.
Los fiscales solicitaron entrevistas voluntarias con Musk y la exdirectora Linda Yaccarino, además de citar a empleados como testigos.
La pesquisa se amplió tras reportes sobre contenidos generados por el chatbot Grok, acusado de difundir material falso y mensajes vinculados a la negación del Holocausto, delito sancionado en Francia.



