La destitución de Marx Arriaga llega demasiado tarde, pues no sólo desafió la orden de la presidenta Sheinbaum, sino o que destruyó la educación y la convirtió en una herramienta de adoctrinamiento, asegura la vicecoordinadora de los diputados del PAN, Noemí Luna.
“Por eso, con la impunidad que da el sentirse protegido de Andrés Manuel López Obrador, se negaba a dejar el cargo, aún desafiando la orden de la presidenta. México no puede permitir que la educación pública sea utilizada como herramienta de adoctrinamiento ni como botín político. La educación de nuestros hijos no es un experimento ideológico, es el cimiento para construir un futuro confiable y ese futuro exige verdad, calidad y justicia”.
Por ello, asegura, vigilará la actuación de la nueva titular de materiales educativos de la SEP, Nadia López; y al mismo tiempo hace un llamado a los mexicanos a unirse en la exigencia de aclarar la corrupción denunciada en la SEP y en la Presidencia de la República. (Por Arturo García Caudillo)



