Israel, con apoyo de Estados Unidos, lanzó un ataque contra la capital iraní, Teherán, en las inmediaciones de oficinas vinculadas al líder supremo Ayatolá Ali Jamenei.
Aunque no se confirmó su ubicación al momento del bombardeo, un funcionario declaró que fue trasladado a un sitio seguro.
Medios israelíes informaron que los objetivos incluyeron instalaciones militares y del régimen.
Tras el ataque, Irán cerró su espacio aéreo y registró fallas en telefonía móvil e internet.



