Estados Unidos e Israel intensificaron los ataques contra Irán al bombardear instalaciones nucleares e industriales, lo que desató una nueva respuesta militar en el Golfo Pérsico y elevó la tensión global.
Según reportes oficiales iraníes, los ataques alcanzaron un reactor de agua pesada en Arak, una planta de concentrado de uranio en Yazd y complejos siderúrgicos.
En respuesta, Irán lanzó drones y misiles hacia países vecinos, que impactaron puertos en Kuwait y una base aérea en Arabia Saudita, donde resultaron heridos al menos 10 soldados estadounidenses.




