Third (2008), de Portishead, marcó el regreso del grupo tras más de una década y supuso una ruptura con su sonido trip-hop original.
El álbum explora territorios más oscuros y experimentales, con influencias del krautrock, el industrial y la electrónica analógica.
Destaca por su atmósfera inquietante, ritmos minimalistas y la voz emotiva de Beth Gibbons.
Canciones como Machine Gun reflejan su enfoque áspero y vanguardista.
Aclamado por la crítica, es considerado una reinvención artística que amplió los límites sonoros de la banda.



