La administración del presidente Donald Trump comenzó la instalación de un muro flotante de boyas en el río Bravo para frenar la migración irregular y el tráfico de drogas en la frontera con México.
El proyecto contempla más de 800 kilómetros de barreras y amplía el plan piloto implementado por Texas en 2023.
Autoridades estadounidenses informaron que ya hay contratos para desplegar los primeros tramos, con un nuevo diseño cilíndrico que dificulta el cruce.



