Este jueves, a 325 años de su nacimiento, se rindió homenaje a fray Antonio Alcalde y Barriga, reconocido como el máximo benefactor de la ciudad de Guadalajara en el Siglo XVIII.
De vocación humanista y educadora, sentó las bases para la primera escuela de medicina, que luego se convertiría en la hoy Universidad de Guadalajara, así lo reconoció Enrique Ibarra Pedroza, presidente de la fundación Paseo Fray Antonio Alcalde.
“En 1771 A la llegada de Alcalde, Guadalajara era una ciudad infantil, todavía rutinaria, monótona, pero en esos días la Providencia mandó a Guadalajara un genio de la beneficiencia y la caridad, uno de aquellos hombres raros, que toda su vida, no se haya ocupado de otra cosa más que hacer el bien, y cuya memoria ha quedado íntimamente enlazada con la historia de Guadalajara”.
Como parte de los honores, se realizó una sesión solemne en el Ayuntamiento tapatío, donde se reconocieron sus aportes al desarrollo de la capital de Jalisco. (Por Gustavo Cárdenas)



