Bulgaria se prepara para incorporarse a la moneda única y convertirse en el país número 21 en adoptar el euro, en un contexto marcado por temores de inflación y tensiones políticas.
A la medianoche, el país balcánico se despedirá del leva, su moneda vigente desde finales del siglo XIX.
Mientras algunos ciudadanos consideran que la transición fortalecerá la integración europea, otros temen que los precios sufran un incremento sin ajustes salariales.


