El estadio Azteca mostró modernidad en varias zonas y con butacas nuevas en todas las gradas con la inversión de 300 millones de dólares. El césped se cambio a híbrido y quedó impecable. Una gran fiesta donde solo faltó el gol en el empate entre México y Portugal, en juego amistoso ya con un sabor mundialista.
Sin embargo los encargados de la remodelación fallaron en algo muy importante pues las primeras filas de butacas con valor de 3,500 cada boleto tuvieron que ver de pie el juego ante la falta de visibilidad hacia el campo.
Lo malo es que ese ambiente festivo se pinto de rojo con una persona fallecida: La Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México informó que una persona en estado de ebriedad perdió la vida en la zona de palcos cuando intentó bajar del segundo al primer nivel brincando por la parte externa, lo que provocó que cayera hasta la planta baja; se trató de un joven profesionista de 26 años, que para evitar rodear para ir al baño, prefirió saltar y murió de manera instantánea.
Al final acudieron poco más de 81 mil espectadores al llamado “Coloso de Santa Úrsula”. Al medio tiempo unos niños encabezaron un emotivo espectáculo donde llevaron simbólicamente un corazón al medio campo y entonaron el clásico “Cielito Lindo” estallando los juegos pirotécnicos y provocando que se pintara de los colores mexicanos todo el inmueble. (Por Martín Navarro Vásquez)



