El retraso en la publicación de las cédulas y generación de reportes en la Alerta Nacional de Búsqueda implica que se pierda tiempo en las acciones de localización de personas desaparecidas, explicó Jorge Ramírez, académico de la Universidad de Guadalajara.
“Existe una convicción que las primeras 72 horas son críticas para localizar a una persona desaparecida. Después de ese periodo, las posibilidades de localización caen en picada, se vuelve más difícil localizar a alguien, sobre todo, para hallarla con vida. Considero que aquí la ventana de oportunidad se reduce a las primeras 24 horas. Por desgracia, este plazo rara vez se cumple”.
El académico cuestionó que son las mismas autoridades las que deben recibir los reportes de desapariciones y que suelen complicar los procesos de denuncias, ya sea al obstaculizar los reportes o demorarlos más allá de ese límite, por lo que las alertas pierden sentido. (Por Marck Hernández)




