El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó la decisión de Estados Unidos de clasificar como organizaciones terroristas a los grupos criminales de su país, al considerar que la medida implica una injerencia en asuntos internos.
El mandatario advirtió que no se debe “jugar con la soberanía” de Brasil y sostuvo que el combate a estas organizaciones debe ser encabezado por las autoridades brasileñas.
Washington formalizó la designación de las organizaciones Primeiro Comando da Capital y Comando Vermelho, consideradas las más poderosas del crimen organizado en Brasil.
Los grupos tienen presencia en distintas regiones del país y mantienen actividades relacionadas con el narcotráfico.




