El Departamento de Justicia de Estados Unidos ordenó ampliar los protocolos de ejecución para incluir inyecciones de pentobarbital y pelotones de fusilamiento, como parte de una estrategia para fortalecer la aplicación de la pena de muerte a nivel federal.
La medida contempla reactivar el protocolo utilizado durante la primera administración de Donald Trump, revocar la moratoria previa y agilizar los procesos para reducir el tiempo entre condena y ejecución.
Además, se analiza impulsar reformas legales que otorguen mayor discrecionalidad sobre los métodos de ejecución.
Autoridades justificaron los cambios como una vía para disuadir delitos graves y dar certeza a las víctimas, en medio de críticas por posibles implicaciones legales y de derechos humanos.


