Estados Unidos lanzó este miércoles una operación para capturar un petrolero que ahora navegaba bajo bandera rusa en el Atlántico Norte, tras una persecución de varias semanas en alta mar que se convirtió en un nuevo punto de tensión entre Washington y Moscú.
El episodio ocurre días después de que el presidente Donald Trump anunciara una intervención militar en Venezuela y afirmara que el país entregaría a Estados Unidos entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, en una estrategia que ha colocado al “oro negro” como pilar de la política de Washington y como punto de fricción con Rusia y China.




