Amelí Gissel Navarro Lepe, viuda de Bernardo Bravo, líder de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, refirió que la detención de El Botox, homicida de su esposo, es un paso importante, pero que no indica todavía que se haya alcanzado la justicia.
Pidió a las autoridades la debida diligencia que el caso amerita para poder obtener una justicia integral.
Recordó que su esposo era un activista social y su muerte debe servir para proteger a todos los que se atreven a levantar la voz.




